¿Cómo se llega al nirvana proyectual: ante la amenaza del gatillazo, ante la acumulación (malsana o no) de más y más, ante los retos antes inalcanzables y por lo tanto al puro miedo o sencillamente al darle alegría al cuerpo macareno? ¿Hay una erótica de los proyectos? ¿Cómo es ella, la erótica de los proyectos, y a qué dedica el tiempo libre?
Esperemos que el año que viene sepamos responder a la cuestión o, por lo menos, gozarla cuanto más.